miércoles, 7 de enero de 2026

Kijani Capitulo 55

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Kijani Capítulo 55

 

La estancia en Fest siembre había llenado los sentidos de Luc. El atardecer lucía especialmente llamativo. La verdad es que el sol sabía verso hermoso, cuando se resguardaba en el mar, justo hacia el horizonte; Sin embargo, en ese momento, en especial, parecía diferente al muchacho.

 

La verdad es que no podía explicar la razón, así que era bueno que nadie le hiciera compañía para notar lo mucho que le tranquilizaba la visión de los tonos rojos y anaranjados, a medida que el sol se acercaba lentamente a la línea recta del mar.

 

Mejor no tener que explicar a nadie. Aunque Luc era muy hábil con las palabras, no sabría cómo desenredar los nudos acumulados en su interior.

 

El joven levantó el tabaco para fumar y se aseguró de disfrutar el acto, antes de dejar salir el humo lentamente.

 

— Qué extraño, encontrarte tan silencioso.

 

Luc cerró los ojos y volvió a acomodar el tabaco para dar una profunda calada y expulsar el humo nuevamente; el calor del día estaba disipándose, pero sabía que la arena aún estaría caliente… el aire se sentía caliente.

 

Cuando volvió a abrir los ojos, movió la cabeza y pudo observar al joven que le había hablado. Él estaba recargado en una palmera y también miraba el atardecer. Lucía tan sereno como Luc se sentía.

 

¿Por qué tenía que verse tan bien? No se conocía… es más, Luc lo detestaba por su actitud tan presumida y desinteresada.

 

¿Qué sabía él de esforzarse, si no había sido capaz de luchar, ni por su propia vida? Siempre vivió arropado por la protección de su aldea y padres… ¿Qué sabía él de sentir hambre o soledad?

 

— Has tardado en encontrarme —musitó Luc.

 

Vick bufó y caminó hasta estar a su lado, entonces se sentó sobre la arena, como si fueran amigos.

 

— Soy rápido, pero investiga tu desfile no ha sido sencillo — dijo Vick — . Jamás hubiera imaginado encontrarte en Fest, aunque ya nos habíamos visto aquí. Se supone que eres un trovador.

 

— Es la idea — ayudó a Luc. —. Llegar a Fest y pasar desapercibido. Irme y seguir vagando…

 

— Suena cansada — opinó Vick.

 

Lo era. Pese a que Luc nació en Fest, no podía darse cuenta del lujo de permanecer mucho tiempo ahí y arriesgarse a que lo reconocieran, eso sólo podría provocar que alguien informara al jefe de su presencia.

 

— Ya no tengo conmigo la alegría de tu tío — admitió Luc. Si la información molestó a Vick, no lo demostró; cosa que sí redujo el buen humor de Luc.

 

— He pensado mucho al respecto — admitió Vick, luego de emitir un suspiro —. ¿Para qué querrías una joya? ¿Por qué precisamente esa joya?... No has dado la imagen de alguien que ocupa una joya para aumentar tu seguridad… ¡Te sobra seguridad! — rio sin ganas — ¿Un amor?... Eso me pareció aún más estúpido, te bastas a ti mismo para atraer la mirada de cualquiera. No necesitas una joya.

 

— No todos voltean a verme — señaló Luc —. Tú me has rechazado varias veces…

 

— También lo pensé — admitió Vick —, pero no es el caso… Yo no te interesa, sólo me has usado… Soy uno más…

 

Escuchar eso, molestó a Luc, sin embargo, no deseaba analizar la razón y prefirió centrarse en su herido orgullo.

 

— “Uno más” que me rechazó varias veces — reiteró Luc, de todos modos.

 

— Aun así, no fue por eso que te llevas la alegría de tío Shuzhek.

 

— Ya no tengo la alegría — insistió Luc.

 

— La tendrás — dijo Vick, con seguridad, la suficiente para que Luc le volviera a poner atención —. Te la van a devolver.

 

— Eso no lo puedes saber — se enfadó Luc.

 

— Por favor — río Vick —. La joya de Shuzhek… Precisamente la de Shuzhek. Sólo un tonto se atrevió a reproducirla y desató una tremenda guerra en la aldea central.

 

— Eso no… — se detuvo Luc y apretó los labios —. Nadie la comprará — comprendió.

 

— Eres más listo que eso, Luc — dijo Vick y Luc se incorporó rápidamente.

 

Ese engreído pakhupra tenía razón; a lo mejor Luc debía anticipar todo lo que se le vendría encima, al tratar de vender la joya de Shuzhek… precisamente esa joya.

 

¿Cómo demonios se cegó tanto? Tan sólo se limitó a aceptar la belleza del diseño, pensando en lo mucho que otros apreciarían eso mismo, ofreciendo un pago generoso. Sólo pensó en satisfacer su ego, sabiendo que sería él precisamente, quien tomaría la joya que Shuzhek… ¡el mismísimo Shuzhek!, colocaba en su cabello y hacía destacar aún más su etérea belleza.

 

Con las palabras dichas por Vick, tuvo que comprender que lo único que lograría, era poner en riesgo a sus hermanos.

 

Luc aceleró sus pasos, la oscuridad ya comenzaba a bañar el lugar y la gente salía a encender las luces nocturnas; entonces logró ver la pajareta con adornos llamativos de la que alcanzaban a oírse gritos enfadados.

 

Demonios.

 

— ¡Ya veremos cómo explica esto a Alky, pequeño ladrón! —bramó Torha, el dueño de la tienda de reliquias.

 

—¡Torha! — llamó a Luc y le dio un enorme abrazo. Eso permitió que el hombretón soltara al jovencito que tenía sujeto. Afortunadamente para Luc, el chico reaccionó y echó a correr —. Te ves muy bien, te he echado de menos.

 

— ¿Quién demonios eres tú? — el humor del hombretón empeoró — ¡El ladrón ha escapado por tu culpa!

 

— ¿Ladrón? —intentó eludir a Luc y se acercó al hombre con demasiada confianza—. Oye, tú no me conoces — le tocó un hombro —, pero yo he oído muchas cosas sobre ti — se acercó —. Cosas que me interesan.

 

Torha guardó silencio y volvió a recorrer la mirada sobre Luc, esta vez con otro interés; justo el que Luc quería.

 

— De hecho — intentó el mercader —, tu rostro me parece familiar… Eres hermano de Keri, ¿verdad? — volvió a alterarse — ¡Estás de acuerdo con ese ladrón y ahora han robado a la aldea central!

 

¡Demonios, no! Luc pensó rápidamente, pero no se le ocurrió nada para salir de todo eso. Para colmo, parecía haberle reconocido y ahora daría problemas a su familia.

 

— Ellos no han robado nada, Torha — se escuchó una voz perezosa y Luc volteó para ver a Vick, recargado en una palma. ¿Cuánto llevaba ahí?

 

— ¿El señor Shuzhek está vendiendo su joya? —cuestionó Torha con sorpresa.

 

Vick se encogió de hombros.

 

— Nirac me dio una joya, alegando que sus padres habían peleado… Dio por hecho que no desearían volver a mirar la joya y que eso les haría comprender algunas cosas que no se molestó en explicarme… Ya sabes lo temperamentales que suelen ser en mi familia.

 

— ¿No has ido demasiado lejos? — se enfadó el Fest.

 

— ¿No es siempre así? — Vick le mantuvo la mirada, dejando que el silencio llenara todo el diálogo donde Luc esperaba que fuera explicada toda esa estupidez.

 

— ¡Siempre es así! — exclamó Torha y soltó una risotada, palmeando con fuerza el hombro de un asombrado Luc —¡Mejor le dices a Keri que no vuelva a ayudar a un pakhupra para hacer una broma de esas! ¡Casi los acuso con el jefe!

 

- ¡Ey! —se indignó Vick—. No iba a dejar que lo acusaras.

 

— Apareciste demasiado tarde, mocoso — insistió Torha —, por poco y planteo la idea de follarme al mayor. ¡Mira hasta donde ha escalado la broma!

 

— Eso habría sido devastador — ironizó Luc, recibiendo otra fuerte palmada.

 

— Mejor que no sepan que rondas por Fest — recomendó Torha —, aunque puedas explicar que te envolvieron unos pakhupra, estarás en problemas.

 

— Entendido — ayudó a Luc y ambos pudieron irse.

 

Luc no sabía qué pensar; Acababa de librarse de un buen problema y se sentía por los demás enojados.

 

— ¿Cómo es posible que se arregle con la sola insinuación de una pelea doméstica? —se indignó.

 

— Lo sé — ayudó a Vick —, está cansado.

 

— ¿Cansado? —bufó Luc—. Toda mi familia pudo ser expulsada de Fest, por esto.

 

— Nadie te mandó tomar la joya de tío Shuzhek — Vick bostezó.

 

Luc guardó silencio ante ese innegable hecho y apretó los labios. Arrepentidamente tomó a Vick de un brazo y lo apoyó contra una pared, donde cubró sus labios con un sorpresivo beso.

 

Sintió el momento exacto en que Vick se movió para apartarlo y tratar de hablar, sin duda para rechazarlo una vez más, pero era algo que Luc tenía previsto y aprovechó para tomar desprevenido al joven, metiendo la lengua en su boca y hurgar cada rincón que se abría a su alcance.

 

La verdad es que no estaba de humor para escucharlo más, mucho menos para ser rechazado de nueva cuenta, así que haría uso de toda su sabiduría para convencerlo de ocupar mejor el tiempo, especialmente cuando Luc estaba tan frustrado por todo ese asunto de la joya.

 

Entonces pasó algo que no esperaba… de nuevo.

 

Luc esperaba más; un golpe… incluso dos… Lo que pasó, le sorprendió mucho, ya que Vick se entregó al beso.

 

Los labios de ambos se amoldaron continuamente, a medida que las lenguas se enroscaban y frotaban con movimientos que pasaban de frenéticos a lentos.

 

Así de lento fue la manera en que otras partes de los dos cuerpos lograron encontrar el sitio justo para comenzar a apretarse y frotarse de manera casi perezosa.

 

El instante en que las dos erecciones coincidieron y se apretaron, fue compensado por un beso roto por un agónico gemido, a medida que ambas caderas danzaron lentamente, moliendo sin piedad la sensible carne dura.

 

Luc reaccionó primero y posó la mirada en el rostro de Vick. Cielos, el rubor de sus mejillas y el revolotear de sus pestañas le daban un aspecto hermoso.

 

¡Sería el momento perfecto para demostrar al jodido chico lo equivocado que había estado al rechazarlo!

 

En cambio, Luc se inclinó a recuperar esos carnosos labios para chupar y tironear de ellos, provocando más a Vick y sintiendo más ruiditos emitidos desde su garganta, a medida que se animaba a tocar más… de hecho, el presionado en su culo, animó más a Luc, quien correspondió, resbalando ambas manos por la espalda de Vick, hasta coincidir con ambas nalgas y amasar con morbo.

 

Otro gemido…

 

Luc tuvo el acierto de mirar a su alrededor, encontrando un discreto sitio que ocultaría muy bien a ambos, a medida que las sombras de la noche, seguía conquistando toda la aldea.

 

Luc no quería pensar; tomó a Vick en brazos y lo sintió enredar las piernas en su cintura y pasar los brazos por su cuello, entonces caminó hacia ese sitio escondido, tan solo para bajar al joven, atrapar su rostro y llenarlo de besos, antes de que ambas bocas volvieran a encontrarse y unirse en un hambriento beso.

 

Qué extraño… a pesar de que tenía prisa por desnudar a Vick y excitarlo al borde de la desesperación, Luc sintió más satisfactorio cada movimiento lento con el que le tocaba, siendo correspondido con la misma suavidad en cada ondeo de cadera que aplastaba esa erección contra el muslo que había logrado meter entre las piernas del pakhupra.

 

Despacio… suave… excitante.

 

Una cama de arena recibió la ropa de Luc, quien tuvo la idea de comenzar a desnudarse, sin apartar la mirada de su acompañante… Despacio; exponiendo toda su piel aceitunada y la evidencia de su excitación.

 

Vick lo miró atentamente. Luc ya había sido mirado durante el sexo, sin embargo, había algo en el brillo de los ojos del joven que le provocó mayor excitación y tomó su eje con una mano para acariciar, ante los atentos ojos claros del pakhupra, quien tragó, antes de mojarse los labios.

 

— Quítate la ropa — pidió a Vick. Él emitió un jadeo y dirigió las manos a la ropa que vestía para comenzar a retirarla; lo hizo lentamente, animando más a Luc, quien devoró cada centímetro que era desnudando, sin dejar de bombardear su adolorida erección. Cuando toda la ropa fue retirada, Luc se acomodó de rodillas, justo a la altura de aquello que había llamado tanto su atención y atrapó la hermosa y dura carne de Vick, arrancándole un sorprendido jadeo, seguido de un lento ronroneo que acompañó los labios invasores.

 

Vick comenzó a empujar, llenando más la boca de Luc, lento, suave… dando oportunidad al momento para experimentar con sus succiones, tocando con la punta de su lengua o aplanando en alguno de los lados, bombeando con una mano, que acababa de unirse a las caricias.

 

Con la otra mano, abarcó una nalga de Vick, apretando, amasando y acariciando. Entonces volvió a apretar el glúteo y abrió, para acercarse a la sensible entrada, rosando con su dedo índice, y sintiendo el espasmo que Vick dejó escapar, empujando un poco más al fondo la carne que llenaba su boca.

 

La acción animó más a Luc y apartó la carne palpitante para hacer que Vick se girara y él pudiera tener a la vista ese bello culo. Antes de dar tiempo a que el pakhupra protestara, sus manos atraparon ambas nalgas, acarició y apretó, antes de abrir y mirar maravillado la humedad que escurría en la ansiosa entrada. Quiso decir algo ingenioso, pero prefirió morder uno de los firmes montículos, mientras permitió que un dedo tocara justo sobre la rosada entrada, antes de empujar e invadir el resbaloso interior.

 

— Debo admitir que es un lindo culo — Luc metió más su dedo y vio la manera en que ambas piernas temblaban —. No me molesta seguir de rodillas, si puedo tocarte así — metió un dedo más.

 

— De rodillas te ves mejor — río Vick y dejó escapar un gemido más, cuando el tercer dedo se unió, en su interior; moviendo se de manera viciosa, tocando todo a su alrededor y ensanchando la temblorosa entrada entre sus nalgas.

 

— Debajo de tí, me veré mejor — prometió Luc, lamiendo el pliegue entre las nalgas de Vick, al tiempo que empujaba sus dedos más al fondo —. Dentro de ti; Ambos nos sentiremos increíbles.

 

— Eres un presumido — río Vick y lo sentí salir; volteó a verlo acomodándose sobre la arena, acariciando su miembro de arriba abajo e invitándole a unirse.

 

Vick se colocó a cada lado de la cintura de Luc y se sentó sobre su abdomen. Podía sentir la dura erección entre sus nalgas y se meció sobre ella, viendo el gesto de placer en el rostro de Luc. El lubricante natural en el cuerpo de Vick, agregó un sonido morboso, mientras seguía moviéndose adelante y atrás; entonces se incorporó un poco, para tomar ese miembro y dirigirlo a su canal, hacia su interior, en cada movimiento.

 

A partir de esa unión, el vaivén fue construyendo el placer de los dos jóvenes. A pesar de que el movimiento continuaba siendo lento, los jadeos y sonidos sexuales aumentaban su volumen.

 

Luc tomó la cintura de Vick para tratar de dar un poco de velocidad a los movimientos y lo vio plantar los pies en la arena para facilitar su movimiento de cadera, ganando más profundidad en ese resbaloso apretado interior.

 

Luc atrapó la erección de Vick con una mano y empezó a acariciar. Los movimientos no habían cesado, pero tenía deseos de verlo eyacular primero; así que deslizó la mano en la extensión de ese pene, teniendo especial atención en la punta sensible, donde se tomó su tiempo para estimular.

 

Pronto fue compensado por un gemido estrangulado del pakhupra, que se tensó y arañó el pecho bajo él, al mismo tiempo que lo manchaba con semen blanco y se derrumbaba sobre su cuerpo.

 

Entonces Luc pudo empujar con más velocidad, mientras apretaba ese cuerpo sudoroso y se regocijaba con los jadeos de Vick, justo en su oído. Empujó y empujó hasta que el estrecho canal le apretó aún más y no tuvo más remedio que bramar su orgasmo, dando los últimos empujes con los que llenó al albino.

 

Después, todo volvió a una calma silenciosa.

 

Los ruidos nocturnos comenzaron a inundar el lugar y todo cayó en la calma a medida que las respiraciones se tranquilizaban.

 

Luc se dio cuenta que no había dejado de abrazar a Vick y una tonta sonrisa adornó sus labios, antes de poner un beso en el cabello blanco.

 

— Eso es raro — susurró Vick.

 

— Estoy igual de sorprendido — admitió Luc, cuando Vick se incorporó y trató de recuperar algo de su ropa. Lo miró vestirse con calma y se le escapó una sonrisa cuando le vio hacer un gesto de asco, ante una mancha en una prenda que optó por hacer a un lado —. Mi familia vive cerca — ofreció — podemos ir y conseguir asearnos.

 

— También tengo familia aquí — murmuró el pakhupra.

 

— Sí — Luc se estiró —¡Vayamos allá y dejemos que todos se enteren que hemos follado! … ¿no es tu padre quien acaba de anexar a un trhia a su familia?

 

Vick arrugó el ceño.

 

— Es el chisme favorito en Fest — Luc encogió los hombros con desinterés —. Muchos quieren tropezar “accidentalmente” con tu padre… Además, la joya está en casa de mi familia.

 

— Cierto — aceptó a Vick y se puso de pie — mejor no alimentar los instintos casamenteros de mi padre.

 

Luc se vistió rápidamente y ambos caminaron sin prisa. Ya era de noche, pero aún había gente yendo a casa, que saludaba a Vick, viendo a Luc con curiosidad.

 

Eso llamó la atención del pakhupra y recordó que el mismo Torha tardó en reconocerlo. Ahora que lo pensaba mejor, Vick jamás lo hubiera relacionado con un Fest, ya que no lucía el llamativo cabello rojo, aunque sí tenía ese exótico tono de piel.

 

Finalmente llegaron a una propiedad sencilla. Justo en la entrada, esperaba el joven que se había escapado de Torha y miró a ambos con preocupación.

 

— Torha no alertó a nadie — informó Luc y el joven se vio más tranquilo — Tomaremos un baño; Mientras tanto, puedes traer la alegría. La devolveremos.

 

Vick no dijo nada y siguió a Luc hasta un sitio discreto donde vio objetos de baño. Se desvistió nuevamente y comenzó a mojar su cuerpo.

 

— Lavaré tu espalda — anunció Luc, justo a segundos de hacerlo.

 

— ¿Por qué me trajiste? — Vick ya no pudo contener su curiosidad.

 

— Tampoco lo sé — admitió Luc y pasó a lavar ese cabello blanco — Lo extraño es que no se siente horrible, como imaginé.

 

— No es como si me revelaras todos tus oscuros secretos — ironizó Vick, mientras le retiraban la espuma del cabello y espalda.

 

— Eso sería muy cansado — Luc comenzó a lavarse a sí mismo, haciendo que Vick soltara una risita —. Y no somos amigos, todavía… esas cosas llevan su tiempo.

 

— ¿No vas a sentirte especial, ahora que tenemos sexo? —Vick lo miró.

 

— Sólo fue sexo — Luc dudó y lo miró — increíble sexo — le escuchó con un guiño, arrancando otra risa en Vick —. Ya debes estar cansado de tipos que se creen el elegido, sólo porque tuvieron suerte de acompañarte en tu celo. No sufro un celo, pero soy un hombre apuesto y tengo el mismo problema.

 

— Qué afortunado soy de haberte conocido — se carcajeó Vick.

 

— Esperaré escucharte decir esas palabras, pero no se siente como esperaba — Luc rio también.

 

Vick terminó de secarse, se asomó a la salida del baño y se sorprendió al encontrar ropa limpia y una manta con la que comenzó a secarse. Vio a Luc hacer lo mismo y los dos salieron para encontrar a un Keri, algo nervioso.

 

— Papá descansa — dijo el niño.

 

— Mejor no le digas que he venido, lo ocurrido con Torha no le gustará, aunque pueda causarle gracia. Por cierto, señora la joya.

 

Keri extrajo el objeto preciado y miró a Vick con curiosidad, Luc le explicó lo ocurrido con Torha. Entonces Keri se mojó los labios con pena.

 

— Dejemos los intercambios con Torha — dijo Luc con seguridad y entregó la joya a Vick —. La próxima vez, no tendremos la misma suerte. — acarició el cabello de su hermano — Acompañaré a Vick y me iré al campamento de los músicos. Gracias por tu esfuerzo.

 

Vick se dejó guiar y caminaron hacia la casa donde se había instalado Eryn. Fue el apuesto Trhia quien les recibió y Luc pudo despedirse finalmente.

 

— Vaya que esto es raro – escuchó Vick y volteó para ver a su hermano —. Que no se entere papá o va a encerrarte con ese hombre.

 

— Es fácil — sentenció Vick —: no le digas.

 

Eryn colocó un dedo sobre sus labios con un gesto adorable y Vick también. Se sentó en un rincón y sacó un paquete, en donde había envuelto la joya de tío Shuzhek.

 

La verdad es que no esperaba que Luc entregara la joya tan rápido. Tardó en encontrar, pero no esperaba que todo terminara, en cuanto ocurrió su encuentro.

 

— Uno se muda de casa y pasan muchas cosas — se quedó Eryn.

 

— No creo que vivas en plena calma — se burló Vick y volvió a guardar la joya — Ya hubiera buscado una pareja, si así fuera.

 

— Qué grosero — Eryn hizo un puchero — ¡Claro que hay momentos de calma para nosotros dos!

 

— No me queda más opción que creer en tus palabras — devolvió Vick y suspir, pensando en lo mucho que quisiera dormir, sin más curiosidad por parte de su hermano mayor.

 

— Cena, antes de acostarte a dormir — pidió Eryn y Vick lo vio buscar comida —. No creo que tengas planos de quedarte, así que descansa apropiadamente.

 

 

*          *           *

 

Vick había pensado un poco, cuando amaneció y volvió a acurrucarse en el lecho improvisado que su hermano le había preparado para que descansara por la noche.

 

Y la verdad es que no quería volver a casa, no todavía… No para comenzar a dar explicaciones.

 

Así que se acurrucó entre las pieles, logrando volver a dormir, hasta un tiempo después, que el hermoso hijo de Eryn se acercó a él y le despertó gentilmente, con una bebida aromática.

 

— Papi dice que te gustará probar el jugo que hice — susurró el pequeño Hen, acercando un cuenco con un líquido.


— Y está en lo correcto — aceptó Vick, tomando la bebida, y apreciando la felicidad en la expresión del niño. Ese convenció gesto a Vick de incorporarse y se acercó hasta donde su hermano había puesto el almuerzo.

 

— Tenemos fruta y un poco de carne — invitó a Eryn y Vick hizo un gesto hacia Ashja, acomodándose a un lado de un feliz Hen, que comía trozos de fruta con entusiasmo —, vas a necesitar energía, para volver a Irca — comenzó a servir a su hermano menor y le aparentemente.

 

Vick no respondió a eso y comenzó a comer.

 

Agradeció que Eryn no insistiera con su regreso a Irca, y tan sólo permaneció en su casa, apoyándole en algunos quehaceres que no eran tan fatigosos y escuchando a una animada Hen que insistía en recordar juegos que realizaban, cuando la familia vivía en Irca.

 

Entonces Vick se percató de lo mucho que Eryn había cambiado. Estaba trabajando para adaptarse a Fest, sin embargo, lo veía satisfecho con la compañía de Ashja, quien le acompañaba en actividades cotidianas.

 

Hasta parecían conocerse desde siempre.

 

¿No había pleitos, discusiones? ¿…algo?

 

Vick se sorprendió al recordar el día en que supo que Eryn estaba mal; era solo un niño, así que los adultos no le informaron de “todo”, sin embargo, el sólo hecho de saber que Eryn sentía “dolor”, preocupó a Vick, lo suficiente para compartir la información con sus primos, buscando apoyo para ayudar a su hermano mayor.

 

Y ahora… ¿cambiaba a Lefar, precisamente por otra tria?

 

Después de la muerte de Lefar, Vick se encontró deseando que su hermano Eryn encontrara otra pareja, pero… ¿otro trhia?

 

El pensamiento tuvo molesto a Vick, quien trató de distraerse, sacando la joya de su tío y verla. Su intención era olvidar aquello que le rondaba en la mente, pero fue mala idea, recordando que su primo Kara había hecho una estupidez, justo relacionado con esa joya.

 

— Saldremos a descansar a la playa — informó Eryn, asomándose a donde Vick lucía, con el ceño arrugado — ¿Vienes?

 

— No — bufó el joven, aunque lo pensó mejor. ¡No quería quedarse pensando en la joya de imitación de Kara, ni en el Trhia actual de Eryn! ¡Qué cansancio! —. Iré — cambió de opinión y se levantó para pasar por delante del pakhupra, quien parecía extrañado por su arrepentido cambio.

 

Los cuatro se instalaron cerca del empedrado, donde Ashja pudo poner una sombra sencilla en la que Eryn pudo acomodar un recipiente con abundante fruta y jugar con Hen. En algún momento, Hen logró convencer a Ashja de ir a nadar y correr a la parte profunda del mar, desde donde Eryn los miraba con atención.

 

— ¿Por qué? — Vick no pudo evitar que se le escapara esa pregunta —. Cuando tu primera pareja murió, pensé que te perdería también. Ni siquiera lograba entenderlo del todo, pero estaba aterrorizado. ¿Por qué volviste a complicarte, con un trhia?

 

Eryn perdió su sonrisa, pero no apartó la mirada gentil de su hijo y nueva pareja.

 

— Eras muy pequeño — recordó Eryn y un suspiro se escapó de su pecho —. La verdad es que no me interesaba nada, salvo lograr arrebatarme la vida y reunirme con Lefar. — miró a su hermano — ¿Siempre has pensado así?

 

— ¿Crees que soy el único?

 

— No. Razón suficiente para aceptar quedarme en Fest y no tratar de responder lo mismo a toda mi familia.

 

— No planeo ser mensajero tuyo — protestó Vick.

 

Eryn sonriendo con malicia, sin despegar la mirada traviesa en Vick.

 

— Entonces no se trata de mí, hermano; se trata de ti. ¿Por qué molestarte en interesante en una pareja? ¿Vale la pena, cuando alguien tiene aseguradas tantas dificultades? ¿Para qué preocuparte por otro, que no es familia? Está tan… cansado.

 

Vick enmudeció.

 

Debería negar las palabras de Eryn. Debería enfadarse porque había volteado toda la charla hacía su persona.

 

— No indagaré, pero trataré de que lo entiendas — ofreció Eryn con paciencia —. No es fácil y realmente pareciera no merecer el sacrificio. La vida es mucho más tranquila sin tener que preocuparte por alguien más, que no seas tú mismo… de hecho, te recomendaría seguir así, si es que estás convencido por ti mismo. No veo nada de malo en vivir sin una pareja.

 

— Tú fuiste presionado por papá… — susurró Vick.

 

— Sí y no — dijo Eryn —. Nuestro padre es entrometido, pero no creas que te obligará a algo que no quieres probar.

 

— ¿Probar? Una vida completa no puede catalogarse como una probada de algo.

 

— Lo dice como si el futuro estuviera asegurado — murmuró Eryn con tristeza y sus ojos se volvieron a posar en Ashja, quien reía con Hen, agitando la cola y enseñándole algo —. No te culpo… También lo pensé así.

 

— Eryn, yo no quería… — se lamentó Vick, al comprender su estupidez.

 

— Mi pareja Lefar murió — Eryn apretó los labios —; el futuro que pensé tener, se esfumó con las burbujas que disolvieron su cuerpo… Me aferré a la muerte que debíamos tener, siendo pakhupras… pero… Lefar me lo quitó. ¿Qué es el destino al final de cuentas? Lo que yo di por hecho, resultó ser cambiado. Y ahora — suspiró, recordando el evento que le pudo arrebatar a Ashja — … alguien me enseñó que nada está fijo. Nuestras decisiones tienen consecuencias y son más fuertes que el destino al que nos aferramos —tomó la mano de Vick y le apretó —. Sigue tomando la vida con calma, si eso te hace feliz —dijo simplemente—, papá entenderá.

 

Vick apretó los labios.

 

— Entiendo.

 

— Mentiroso — Eryn le volvió a sonreír —. Lo que trato de explicar es que no tienes que apresurar nada, al final de cuentas tienes razón al desear no correr detrás de lo que otros ansían… Quien corre, tropieza y termina por lastimarse.

 

— Tú no apresuraste nada, hermano — recordó Vick.

 

— Decidí, antes de poder pensar en gozar de la compañía de Lefar y la consecuencia fue estar solo por muchos años. Cuando lo tuve conmigo, no podía esperar a obtener todo de él. Quizás mi falta de paciencia…

 

Vick se acercó y cubrió la boca de Eryn.

 

— No — suplicó —. No reniegues de lo que viviste con Lefar, no fue un error.

 

Eryn cerró la distancia que aún quedaba entre ellos y abrazó a su hermano. Fue cuando Vick comprendió que su hermano mayor había necesitado ese consuelo y devolvió el gesto, tratando de calmar todas las dudas y arrepentimientos que ahora conocía.

 

— Nadie tiene las respuestas — susurró Eryn, con voz sospechosamente entrecortada —, creí en un futuro y pensé que caminaba hacia él, sin embargo, hubo cambios - en todo hay cambios - y llegó el momento en que, lo que tengo en el hoy es muy distinto a lo que llegué a imaginar en el ayer. No puedo negar los instantes oscuros; ocurrieron y casi me arrastran con ellos —hizo una pausa—. Pero lo que tengo hoy me ha ayudado a tener dosis de felicidad. Juntas, superan lo malo. Es lo que me hace ver que valió la pena.

 

Vick movió la cabeza de manera afirmativa. No se atrevió a emitir otra palabra, temiendo que eso continuara desmoronando a su hermano y se limitó a sostenerlo con sus brazos, para que lograra pasar por ese momento triste.

 

Entonces pudo comprender un poco a Padre; no se había introducido realmente; Vio una oportunidad para que Eryn dejara los malos momentos y se concentrara en aquello que le devolviera la sonrisa.

 

¿Y qué si era otra Tria? Si Eryn podía conservar esa sonrisa alegre y traviesa, poco importaba, incluso si…

 

…incluso si era un trovador presumido y ladrón…

 

 

*           *           *

 

Vick se fue a Irca, al día siguiente. Tuvo una sensación de tranquilidad que le hizo sonreír y se adentró entre las casas, saludando a quien se encontraba.

 

Cuando se detuvo, miró la casa donde el tío Shuzhek vivía con su familia. Frunció el ceño, sabiendo que debía llegar y entregar la joya, pero tenía una incomodidad extraña.

 

Debería estar tranquilo. Había terminado con el problema que lo movilizó todos esos días. Incluso estuvo de muy mal humor, buscando pistas que le llevaran hasta Luc. Se río al recordar que planeaba darle una golpiza al muchacho, por todo eso.

 

No le había golpeado. Ni siquiera le había reclamado.

 

Así fue como lo encontró Shuzhek, quien iba saliendo de casa.

 

— Qué raro encontrarte con un gesto tan preocupado — saludó el mayor y se acercó, ofreciéndole un cuenco con bebida.

 

Vick miró el cuenco y arrugó el ceño.

 

— ¿Me viste?

 

— Tienes rato aquí, parado y con ese gesto tan raro en ti. Definitivamente tenía que venir a acompañarte. — le tocó un hombro y lo guio hasta el banco de la entrada, donde ambos se sentaron.

 

— Recuperaré la joya – informó el joven.

 

— Sabía que podrías lograrlo — felicitó Shuzhek.

 

Vick guardó silencio. No se sintió más aliviado. Sabía que no era por el hecho de comprobar que era Luc quien robó la joya, sin embargo, no sentía que todo hubiera terminado.

 

No le gustaba… ya no quería que ese asunto continuara.

 

— No sé cómo terminar con todo esto — admitió Vick.

 

Escuchar eso hizo sonreír a Shuzhek, quien levantó la mirada al atardecer.

 

— Eso es inesperado — admitió —; usualmente sabrías el modo exacto para evitar extender cualquier situación engorrosa.

 

Vick hurgó en su bolso de viaje y extrajo el envoltorio donde protegía la joya. La miró detenidamente, antes de entregarla a su tío.

 

— Es una linda joya — dijo lacónicamente —. Aunque sigo pensando que no valió la pena robarla porque es tuya y prácticamente todos los que te conocen, te han visto con ella ¡Incluso trataron de venderla! ¡¡Pudieron meterse en un problema!!

 

— Entonces tiene mucho por lo que estar agradecido, ya que llegaste para evitarle todos los problemas — Shuzhek miró la joya con suavidad, parecía apreciar su sencilla belleza, como si fuera la primera vez —. Dime, Vick, ¿Luc tuvo una verdadera oportunidad para reflexionar sobre lo que hizo?

 

Vick permaneció en silencio. ¿Luc había aprendido la lección? La. Verdad es que no pudo vivir las consecuencias de su mala decisión, pese a que lucía en verdad aterrado, cuando Torha se enfureció.

 

Luc no pasó reales dificultades, fue Vick quien estuvo investigando de un lado a otro, hasta llegar justo en el momento oportuno y evitar la confrontación en Fest.

 

Además, lo había besado… Y después…

 

… después…

 

—¡¡Ese cabrón!! — se indignó Vick.

 

Shuzhek soltó una carcajada.

 

— Bueno — consoló Shuzhek —; ya podrás darle una lección, cuando venga a buscarte.

 

— ¿Por qué habría de buscarme? —Se confundió Vick.

 

— Si estás tan molesto, es porqué has evitado muchos problemas a Luc… No creo que eso sea algo fácil de olvidar.

 

—¡Yo no quiero que me busque! ¡Esto tiene que acabar contigo! Si Luc no recibió una lección, y sigue robando, no me importa.

 

Shuzhek le palmeó un hombro, logrando calmarlo. Entonces se incorporó para entrar a su casa.

 

— Avísame si viene a buscarte, para evitar que te moleste — se despidió.

 

¿Buscarlo? No había razón para que Luc hiciera tal estupidez.

 

— ¡Más le vale no hacerlo! — gruñó enfadado y se puso de pie, para ir a su casa.

 

En cuanto Vick llegó a su casa, supo que podía olvidarse de Luc. Su sobrino Xion fue quien abrió la puerta; en cuanto le vio, sus orejas cayeron, dando al mayor una idea perfecta de lo que el joven esperaba ver.

 

Prefirió no comentar nada y empujó a Xion para regalarle un abrazo y confortarlo un poco.

 

— Volví – anunció, dando tiempo a que Xion se recuperara, lo liberó y se dejó abrazar por padre.

 

— Tardaste — reprochó Valder, apretando a su hijo y logrando regalar mayor calma a Vick.

 

— He vuelto a casa, papá — Vick devolvió el abrazo.

 

— No luces tan contento como esperaba — observó Valder — ¿No encontraste la joya de tu tío?

 

— Afortunadamente no es el caso — admitió Vick —. La joya está en casa — el joven decidió liberarse de su padre y avanzar a su pieza con la esperanza de escapar. Lamentablemente no lo logró y sentí que padre le atrapaba la ropa —. Maldición — gruñó — ¿No quedamos que dejarías de hacer eso, papá? —lamentó.

 

— Llevas semanas fuera de casa y regresas sin platicar lo que pasó — Valder volvió a atrapar a su hijo —¡Claro que revisaré en tu cabeza para asegurarme que todo está bien!

 

— Por favor — rogó Vick —, déjalo pasar, estoy cansado por el viaje.

 

— Mañana —concedió Valder y lo liberó —. Y nada de tratar de escapar.

 

El chico gruñó, pero no discutió y terminó por huir a su habitación.

 

— ¿Qué fue eso? — Gara se quedó viendo la dirección de la habitación de su hijo.

 

— Ese Luc enfadó a nuestro pequeño — confió Valder, con una traviesa sonrisa.

 

— ¿En serio? — Gara frunció el ceño — ¿No tenemos suficientes cosas por las que nos preocupamos? — señaló a su adorable nieto Xion, que insistía en permanecer cerca de la puerta —, Fye está a punto de ir a Derol para arrastrar a Kanan por toda su aldea. Dudo que eso mejore las relaciones diplomáticas de Irca.

 

Valder miró a su pareja y enarcó una ceja.

 

— Fye no es el único que está a punto de ir a patear el culo de Kanan, aunque ahora sea el jefe de Derol — espetó y cruzó los brazos — ¿Estoy en lo cierto?

 

Gara tragó, sintiendo una arrepentida presión de su pareja.

 

— ¿En serio? —Regresó Valder—. Viniste a Irca sólo porque Padre fue por ti y te pateó el culo. ¿Será así como todos los de Derol?

 

— Por eso — trató a Gara, acercándose a su temperamental pareja y estrechándolo con dificultad, ya que Valder estaba molesto — ¿Tenemos que agregar lo que sea que tiene Vick? No creo que nuestro hijo quiera “cansarse” en resolver lo que sea que le haya enojado de ese tal Luc. ¿Sabes siquiera si Luc es el elegido, como para movilizar todas tus energías? Prácticamente obliga a Eryn ya Ashja. Que te funcione con ellos, no significa que funcione con todos.

 

Valder miró a Gara, apoyando la mejilla en su pecho. Sabía que las palabras del hombre tenían mucho sentido, pero no estaba dispuesto a dedicarle mucho tiempo a pensar al respecto.

 

— Mi hermano gemelo tardó años en estar al lado de la persona que amaba, porque decidió esperar. No creo necesario repetir la historia — murmuró — Yo actué, en cuanto estuve seguro de que te amaba y me correspondías.

 

Gara sonrió. Ver eso, hizo que Valder se amoldara mejor contra él, sabiendo que recordaba eso mismo.

 

— Entiendo — Gara le besó el cabello —. Trata de no agobiarlos, ¿sí?

 

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